En busca de Janis (un fragmento de Sam no es mi tío)

Cuando la escritora chilena Andrea Jeftanovic llegó a Estados Unidos, el conductor del shuttle le dijo en cuanto la vio: “You are Janis Joplin. Ya se lo habían dicho en otras ocasiones, pero no imaginó que se lo señalaran en la propia tierra de la cantante. Luego de pasar horas varada en la aduana, «Janis Joplin chilena se proponía localizar sus años beat. La consigna era merodear la Ruta 66 bordeando el Pacífico y buscar compases psicodélicos a golpes de bebop; satisfacer mis anhelos de haber nacido en los sesentas y de vestir camisetas con el signo peace & love; celebrar “la píldora” y luego bascular la cabeza en conciertos de rock.»

Pero la nostálgica latina comprobó que California era una zona distinta, donde ya no encontraba en los bares el trago favorito de su heroína, el Southern Comfort, un tipo de bourbon con limón para ahogar los demonios. Los bármanes la miraban con extrañeza, alguno recordaba ese brebaje old-fashioned y ella seguía comprobando que California, al desnudo, ya no era la misma…

Por: Andrea Jeftanovic

«Cuando las personas mueren jóvenes se transforman en leyenda. Dicen que pese a no ser tan bonita tenía gran magnetismo sexual entre hombres y mujeres; Jim Morrison, Leonard Cohen, Eric Clapton se cuentan entre sus amantes. Dicen que tras un show se fue sola a un bar de pipas y le dijo a uno de los asistentes: “Vete a la calle, y al primer tipo atractivo que veas me lo traes, que me lo voy a follar”. Apareció al rato un jovencito barbudo que llevaba colgando una guitarra a la espalda. Janis le dijo: “Hoy es tu día de suerte, ¿cómo te llamas?”, y el joven respondió: “Eric Clapton”. Años después, Janis Joplin pasaría una noche íntima con el cantautor canadiense Leonard Cohen, quien le dedicó una canción, Chelsea Hotel. Dicen que su última canción en vida fue un saludo de cumpleaños en el teléfono de John Lennon. También se dice que la actuación de Janis Joplin en Woodstock fue una de las peores que realizó en su corta vida, que terminó desmayada sobre el escenario. Siempre me he preguntado a quién le dedicó el tema “Piece of My Heart”. ¿A Morrison, a Clapton, a Cohen o a otro?»

JANIS JOPLIN 1969

Oh, come on, come on, come on, come on!

Didn’t I make you feel like you were the only man? — yeah!

An’ didn’t I give you nearly everything that a woman possibly can?

Honey, you know I did!

And and each time I tell myself that I, well I think I’ve had enough,

But I’m gonna show you, baby, that a woman can be tough.

(…) Read More

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Ese eterno retorno anisado, seco, de fuego… metalero

<<Qué tan diferente puede ser amanecer en un parque repleto de palomas y colillas de cigarrillo a
despertar dentro de un manicomio donde tus únicos conocidos sean tus amigos de la infancia,
algún maestro y algún vendedor de seguros.>>
ÁLEX RON
¡Cuando me suicido despierto en Quito!

Texto y fotos: Luis Fernando Fonseca

Tengo la lengua seca, fría y seca. La limpio rozándola violentamente contra mis dientes filudos, sarrosos. Abro los ojos. Abajo una alfombra gris, arriba unas cortinas satinadas. Me envuelven. Me ha despertado el frío de un golpe, contra mis huesos. La ventana descubierta, el rocío de la duermevela incierta y un rastro: huellas de la borrachera que no puedo asegurar si fue infame. No hay recuerdos o están muy lejos.

Sobre la mesa de la sala, a un metro de mis pies de muerto, hay una gusanito oscuro que apenas se trasluce por mis lagañas. Son tapas de aluminio, negras, con marca. Enfiladas, dispuestas en la madera destartalada que rodea el vidrio de la mesita. Cristal sobre las botellas, vidrio mojado, Cristal Seco dice en la etiqueta y en uno; Norteño bajo la mesa. Ceniceros llenos, esputos por doquier, mareos y malos pensamientos.

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Advertencia: lo que harán

Por: Luis Fernando Fonseca

Una fría noche, en que la luna resplandezca, saldrán cuatro tipos de un barzucho concurrido. Uno, mugroso y ebrio, vociferará simulando a sus ídolos satanistas. Otro se esforzará por contener el vómito que llena sus entrañas, que circula por sus venas. El tercero se pintará de negro los párpados, se cortará el pulgar para chupar sangre. El cuarto llevará una navaja escondida en la botas de chapa que harán juego con la correa atiborrada de púas y la cruz invertida, también de metal, que penderá de su cuello.

Caminarán cabizbajos, balanceándose, batiendo el pelo en sus espaldas. Babearán como perros en busca de una presa fácil. Fabricarán divos de entre la fértil ceniza de sus modas pasajeras. Se burlarán de las hembras a quienes convencerán calentando orejas. Las violarán, las pisarán. Ellas les perdonarán. No hay remordimientos entre traidores.

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‘Concha Acústica’ un año que muere

El ‘Conchazo’

Cultura viva

Texto: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

Fotos: Marcelo Benalcázar Carrera

El 31 de Diciembre se olvida. Su recuerdo no se definirá con claridad cuando el año nuevo tome vuelo. EL último, el 31, es uno de esos días que permanece en el ambiente y clama por ser revivido. Para los metaleros pervive en el éter, como en la arquitectura de Quito sobreviven las ideologías inconclusas, y se eterniza en los intersticios de una pasión inagotable: el mayor rito se engendra en su irreverente devoción al Rock más Duro. Los elegidos para dar vida a esta tradición se alimentan de una llama fraternal e inmortal que trasciende lo cotidiano: Read More