Circo u ópera: ¿Por qué Mägo de Oz goza de tanta fama?

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La banda durante su show en mayo de 2015, en Quito. Foto: Marco Salgado / diario El Telégrafo

Si hubiera que buscar unas palabras que definan al grupo del folk rock —¿pop?— español Mägo de Oz sería renovación de la copia. Pese a que Txus, su baterista y compositor dice que no hay fórmulas para el éxito en la industria de los discos de platino, la novedad aparente y constancia en la producción de cada redondo y la integración de nuevos músicos —de estudio y a sus presentaciones— podría ser la receta.

Por: Luis Fernando Fonseca.

@LuifinoFonseca

La semana pasada, el gobierno boliviano reconoció a esta banda “por su invaluable aporte a la música iberoamericana”. Invaluable aporte a la música iberoamericana, se dice fácil y parece mucho, pero también es un conjunto de palabras ampulosas. Txus (nacido Jesús María Hernández Gil), Carlitos, Frank y Moha… han sobrepasado la decena de presentaciones en Ecuador —se trata de los músicos que más veces han ‘cruzado el charco’ para visitar este país, siempre con cifras envidiables de taquilla —este año volverán a Portoviejo, Guayaquil, Cuenca y Quito—, una asistencia integrada por adolescentes en su mayoría, fans que se renuevan y sorprenden con cada artificio del grupo: muñecos inflables, disfraces, vestimenta de época, proyecciones de cortos con detalles en tercera dimensión, ensambles sinfónicos y una puesta en escena que el encargado de la batería alguna vez definió como operística.

Pero los efectos son falibles Read More

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La ‘filosofía empresarial’ de Iron Maiden explicada por Bruce Dickinson

La única vez que Iron Maiden llegó al país para dar un concierto fue hace casi ocho años. Pero la última visita de su vocalista fue para que de una charla sobre emprendimientos y marcas, en octubre de 2015.

Ozzfest 2005

Bruce Dickinson en el Ozzfest 2005; Karl Walter/ Getty Images

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

El discurso de cantante británico Bruce Dickinson –quien además de artista es empresario y un piloto comercial de aviones que da charlas alrededor del mundo– fue una de las novedades durante la quinta edición del Campus Party, que se dio a fines de 2015 en el Centro de Convenciones y exposiciones Mitad del Mundo (Cemexpo).

La audiencia de su “conferencia magistral” –el anochecer de un jueves frío– estuvo compuesta por un número considerable de seguidores de la banda Iron Maiden, a la que el vocalista llegó en septiembre de 1981 por pedido del bajista Steve Harris, a quien le llamó la atención la portentosa voz de Bruce Bruce –como se lo conocía en esa época– al verlo frente a la agrupación Samson, en el Reading Festival ’81. De aquel fichaje surgió uno de los discos más memorables de la Nueva ola del heavy metal británico –NWOBHM, por sus siglas en inglés–, el ‘The Number of the Beast’ (EMI, 1982) y para el cual usaban una estética –jeans, cuero, metal y a veces mallas– de la que solo quedan fotografías y que dista mucho de la indumentaria con la cual Dickinson se dirigió a los campuseros.

Vestido con una chaqueta formal –que se sacó a mitad de la charla–, una camisa celeste, bluejeans no tan ceñidos y unos mocasines negros, Bruce fue el primero en tejer un nexo –impredecible para quienes solo lo habían escuchado cantando– entre la actitud empresarial y la marca que está tras su banda. No era la primera vez que venía al país –el 10 de marzo de 2009, Iron Maiden actuó ante los miles de espectadores que llenaron el estadio de Sociedad deportiva Aucas, en el sur de Quito– pero la diferencia con lo que esta vez vino a hacer fue abismal –o no tanto– aunque pusiera el tema homónimo del primer disco que grabó junto a Harris y compañía como introducción a su conferencia, “The Number…”. Read More