Un Tributo a Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta

«Nosotros tenemos una herencia de sangre y Black Metal.

Una herencia de los dioses que venimos a compartir con ustedes»

Gusthav

Guitarrista y vocalista de Mysteriis

Por: Viviana Herrera, @ViviHerreraA

Fotos: Viviana Herrera, Fabián Ruiz.

Mysteriis4

El culto en lugares ocultos

Guayllabamba es un pueblo al noroccidente de la capital conocido por el zoológico y su comida típica. Un valle seco que luce tranquilo pese a que en unas de las bancas del parque central, cuatro amigos se han reunido para festejar el fin de semana con unas copas demás. Quizás el árbol de Navidad débilmente adornado que se ubica en el centro del parque –encima de la pileta– les recordó que su suerte es como la decoración —sin luz, atracciones ni regalos, con lazos de papel brillante elaborados al apuro… entonces vale la pena brindar por una felicidad inexistente.

Un camino angosto con adoquines de colores y pinos pequeños conduce a una calle desolada donde un grupo pequeño de melenudos nos anuncia que ahí está el bar Dark Silence. Desde afuera, se ve la puerta de ingreso principal cerrada, por lo que para ver el concierto se debe pasar por un costado de la infraestructura de cemento, la misma que tiene una cerca de palos que la separa de un terreno. Esto nos remonta a los primeros conciertos de Rock que se realizaban en la capital, en lugares alejados y poco agraciados, casi clandestinos.

Adentro del bar –un cuarto oscuro por las paredes pintadas de negro y una luz mortecina– se pueden apreciar logos y letras blancas de bandas representativas del género negro. La estética del sitio tiene un sentido profundo —este tipo de lugares demuestran el lado oscuro de la vida, del pensamiento y una aberración ante la religión. Como bien dijo Burzum: «el mundo necesita oscuridad porque el exceso de luz no nos ilumina ni nos abriga sino que nos ciega y nos abraza» Read More

En busca de Janis (un fragmento de Sam no es mi tío)

Cuando la escritora chilena Andrea Jeftanovic llegó a Estados Unidos, el conductor del shuttle le dijo en cuanto la vio: “You are Janis Joplin. Ya se lo habían dicho en otras ocasiones, pero no imaginó que se lo señalaran en la propia tierra de la cantante. Luego de pasar horas varada en la aduana, «Janis Joplin chilena se proponía localizar sus años beat. La consigna era merodear la Ruta 66 bordeando el Pacífico y buscar compases psicodélicos a golpes de bebop; satisfacer mis anhelos de haber nacido en los sesentas y de vestir camisetas con el signo peace & love; celebrar “la píldora” y luego bascular la cabeza en conciertos de rock.»

Pero la nostálgica latina comprobó que California era una zona distinta, donde ya no encontraba en los bares el trago favorito de su heroína, el Southern Comfort, un tipo de bourbon con limón para ahogar los demonios. Los bármanes la miraban con extrañeza, alguno recordaba ese brebaje old-fashioned y ella seguía comprobando que California, al desnudo, ya no era la misma…

Por: Andrea Jeftanovic

«Cuando las personas mueren jóvenes se transforman en leyenda. Dicen que pese a no ser tan bonita tenía gran magnetismo sexual entre hombres y mujeres; Jim Morrison, Leonard Cohen, Eric Clapton se cuentan entre sus amantes. Dicen que tras un show se fue sola a un bar de pipas y le dijo a uno de los asistentes: “Vete a la calle, y al primer tipo atractivo que veas me lo traes, que me lo voy a follar”. Apareció al rato un jovencito barbudo que llevaba colgando una guitarra a la espalda. Janis le dijo: “Hoy es tu día de suerte, ¿cómo te llamas?”, y el joven respondió: “Eric Clapton”. Años después, Janis Joplin pasaría una noche íntima con el cantautor canadiense Leonard Cohen, quien le dedicó una canción, Chelsea Hotel. Dicen que su última canción en vida fue un saludo de cumpleaños en el teléfono de John Lennon. También se dice que la actuación de Janis Joplin en Woodstock fue una de las peores que realizó en su corta vida, que terminó desmayada sobre el escenario. Siempre me he preguntado a quién le dedicó el tema “Piece of My Heart”. ¿A Morrison, a Clapton, a Cohen o a otro?»

JANIS JOPLIN 1969

Oh, come on, come on, come on, come on!

Didn’t I make you feel like you were the only man? — yeah!

An’ didn’t I give you nearly everything that a woman possibly can?

Honey, you know I did!

And and each time I tell myself that I, well I think I’ve had enough,

But I’m gonna show you, baby, that a woman can be tough.

(…) Read More

Canción Para Una Discoteca (L. M. Panero)

Canción Para Una Discoteca

Leopoldo María Panero

No tenemos fe

al otro lado de esta vida

sólo espera el Rock and Roll

lo dice la calavera que hay entre mis manos:

baila, baila el Rock and Roll

para el Rock el tiempo y la vida son una miseria

el alcohol y el hachís no dicen nada de la vida

sexo, drogas y Rock and Roll

el sol no brilla por el hombre,

lo mismo que el sexo y las drogas;

la muerte es la cuna del Rock and Roll.

Baila hasta que la muerte te llame

y diga suavemente: entra

entra en el reino del Rock and Roll.

‘Thrash Metal’ en Cañar

Un Viaje Extremo

Los quiteños Extreme Attack han recorrido casi cuatrocientos kilómetros a través de tres peajes de la Panamericana Sur sin detenerse en los innumerables moteles de la ruta Quito – Azogues; pararon en un par de gasolineras al borde de la carretera en busca del licor tradicional; vieron una saga policial en la furgoneta escolar que los transportó; se durmieron mientras la luna reflejaba la luz del solsticio de verano sobre las nieves del Cotopaxi y el Chimborazo; y pasaron cerca de un accidente de tránsito antes de llegar a Cañar. En unas horas sacudirán sus melenas y las de sus seguidores con Thrash Metal.

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

Antes del ataque

21 de junio El día más largo del año ha llegado a su fin y Marco Calle, un cañarejo rollizo que conduce la Van pintada con los colores del Barcelona S.C. guarda en la gaveta del copiloto el recibo que le han dado en el peaje en Panzaleo. Viajamos con Luis Guaraca, organizador del Raymi Metal II, los tres músicos de Extreme Attack, y tres de los que componen la banda de Power Melódico Romasanta: el guitarrista Douglas Mora y el bajista Santiago Cárdenas llevaron a sus novias; junto al otro guitarra, Iván Pantoja, y la mánager Carmen Cando completamos la docena de personas que llena el carro. El vocalista Washington Guerrero tuvo que irse en bus.

Vamos a cien kilómetros por hora y adentro del auto se escuchan rechinidos de llantas sobre el asfalto, motores acelerando, choques, gritos, disparos y la voz de Toretto (Vin Diesel) el protagonista de The Fast and The Furious a quien casi ningún viajero pierde de vista. Es como ver una película en un cine clásico: los cojines mullidos por el uso están cerca –muy cerca– unos de otros y los espectadores espontáneos flotan sobre un suelo pegajoso. Quizá por esa calma ficticia a nadie le importó que al salir de Panzaleo hayamos esquivado a una muchedumbre que se apiló alrededor de una moto tirada en el concreto tras un auto blanco.

Afuera no hay sangre. Un casco negro rueda en el asfalto y un policía anota en su libreta los pormenores del accidente: el primer involucrado –conductor de un Suzuki Forsa– espera paciente en su asiento, sólo, sin cinturón de seguridad; y el segundo –dueño de la moto– ebrio y con un jean roído por la caída, es detenido por un acompañante que al parecer llegó a socorrerlo e impedir que salde a puñete limpio el frenazo repentino del conductor del carro.

El choque desaparece en el espejo retrovisor y me doy cuenta de que tampoco ha llamado la atención de Marco Calle, el chofer de la Van que cabecea fatigado. Es comprensible, adelante no se ve la pantalla que proyecta Rápidos y Furiosos, y los parlantes emiten la monotonía de clichés de película hollywoodense. Marco tiene cara de ser un conductor experimentado así que me reclino en mi asiento e intento dormir. Pienso en los accidentes que ocurren en este país de caminos reasfaltados, los revivo en el recuerdo de noticieros que escupen las cifras de muertos sobre ruedas después de cada feriado como si de simples anécdotas se tratara y me hundo en una leve pesadilla donde todos morimos al irnos en picada al fondo de la laguna de Yambo.

"Pachi" «thrashing like a maniac...»

“Pachi” «thrashing like a maniac…»

De repente me despierto por el sacudón de una curva y veo que las parejas se abrazan bajo una cobija, los de más allá se han acurrucado sobre sus equipajes de mano y los de enfrente –organizador del concierto y mánager– apenas logran mantenerse despiertos. Marco tiene los ojos cerrados. Su paisano Luis Guaraca ha tomado el volante al ver su cansancio. Es lento pero se sale de su carril más de lo indicado para ver a los carros en sentido contrario. Cuando unos faros potentes le avisan que no es el momento de rebasar, cambia de dirección violentamente como si quisiera enterrarnos vivos en una cuneta bajo los cables, platillos y guitarras que transportamos. Entonces me distraigo: por trillada que sea, una película de carretera es el mejor acompañamiento en este tipo de viajes nocturnos; me engaño.

El temor a un estrellamiento fue injustificado o imaginé todo para soportar el tedio de tan largo trayecto. Al fin y al cabo fueron ocho horas hacia un concierto donde las regalías para los músicos serán pequeñas y, luego de sobrevivir a rutas y tablas, pocos se enterarán de tal hazaña aunque un accidente pudo ser tan terrible como lo que sufrió Andy Galeon de Death Angel o tan fatal como lo que le ocurrió a Cliff Burton de MetallicA.

Metal on the Rock Ingapirca (Cañar)

Metal on the Rock
Ingapirca (Cañar)

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Perder para triunfar

Perder para Triunfar

¿Cómo alcanzan la gloria los freaks?

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

Round 1: El deceso de un Macho

<<El boxeo va más de sentir dolor,

cuando no devastadora parálisis psicológica,

que de ganar>>

Joyce Carol Oates 

Fue tres veces campeón mundial en los 80, pero en 2012 Héctor “Macho” Camacho no pudo noquear al narcotráfico. Falleció el 24 de noviembre tras recibir un balazo en la mandíbula por un supuesto ajuste de cuentas. El ex boxeador puertorriqueño tuvo problemas con el alcohol y las drogas durante su carrera. No es una historia suelta, arbitraria ni común. Es la ley de los campeones en una lucha de la que –saben– no obtendrán más que penas.

El púgil se entrena consciente de que ponerse los guantes es un trabajo infame que seguramente le negará la paz de su juventud y el descanso en la vejez. El Rock & Roll consume a quienes lo defienden porque no les da una recompensa
tradicional. Pero los dos merecen la pena. No admiten quejas. Son una rabieta de quienes desde la infancia se vieron atraídos por los acordes que inventaron grandes genios de las cuerdas de acero sobre las tablas, o, inmensos artistas del dolor sobre la lona.

El box solo trae penas a quienes lo practican. Por ese digno desencanto su música de fondo siempre será el Rock.

Round 2: Rock & Box

<<Yo y mis pares estamos acá para dar lo que hay que dar,

por sentimiento, locura y pasión se nos ve de negro vestidos;

soy metalero por propia elección ¡no me rompa las bolas oficial!

a fondo blanco estoy festejando lo mejor del Heavy Nacional>>

Ricardo Iorio

La desgracia en una banda de Metal no es simple anécdota. Se trata, como en el deporte por antonomasia –donde el emblema es la persona, no el equipo o la camiseta– de ‘dejarse la piel’ como lo hizo en el cuadrilátero Oscar Natalio Bonavena al enfrentar al gigante Muhammad Ali:

I kill you!… Chicken, chicken, Vietnam—se burlaba Bonavena. Ali –nacido Cassius Clay y llamado así hasta antes de adoptar el Islam como religión para no ir a la guerra contra el Viet Cong– solo escuchaba las provocaciones del boxeador gaucho cuya admiración por el baterista de The Beatles le valió el pseudónimo de ‘Ringo’

15 rounds después, una Argentina paralizada acompañó a Bonavena en su estoica hazaña: lograr que uno de los más grandes atletas de la historia admitiera su temple. <<Una muestra de coraje pocas veces vista>> jadeaba magnánimo el norteamericano luego de la batalla.

‘Ringo’ se puso los guantes desde los carnavales de su infancia porque el de boxeador era el disfraz más barato. La pobreza en que creció el argentino recuerda la atmósfera oscura, inaprensiva que envuelve el retrato de José María Gatica en “el Gato” película del recién fallecido Leonardo Fabio.

En la década de los 60 ya era profesional a pesar de perder su primer combate, en esos años fue descalificado por la Federación Argentina de Boxeo al morderle el pecho a Lee Carr sobre el cuadrilátero (hasta Mike Tyson le debe esa maña a este Maradona del boxeo)

Dio la vuelta en el estadio del Club Atlético Huracán, el equipo de sus amores, al son de lo que sería un himno en su honor: “Somos del barrio / del barrio de La Quema / Somos los hinchas / de Ringo Bonavena…” Solo perdió en 9 ocasiones, y, en 44 de sus 58 peleas ganó por K.O.

El dinero lo asemejaba a un Rock Star desenfadado que se rodeó de lujos luego de conocer la fama; dio un salto al cine y –quizás para parecerse a Gardel– hasta grabó una canción. En reprimenda a sus declaraciones, fue boicoteado por los empresarios que ocultaban la corrupción ya latente en este deporte.

Su periplo por Estados Unidos lo llevaría al abismo cuando, en el ‘76, vendieran su contrato al italiano Joe Conforte. La mafia siciliana decidiría el destino de Bonavena. Peleó contra a Billy Joiner ¡en un burdel administrado por La Cosa Nostra!

Sally Conforte, esposa del mafioso y la última persona con quien Bonavena firmó un contrato, no pudo lograr una batalla más. Solo provocó los celos de Joe. Luego de varias amenazas contra el boxeador, lo citaron para dejarlo en libertad luego de su fracaso. Pero el sábado 22 de mayo de 1976, lo acribilló Williard Ross Brymer, guardaespaldas de los Conforte.

En Argentina, una estatua de tres metros de altura lo recuerda; la tribuna de Huracán y una calle de Buenos Aires llevan su nombre; y, Almafuerte (la banda de Rock Pesado que acaba de publicar “Trillando la fina”) ilustró la garra de todos los metaleros nombrándolo en una canción: ‘Aguante Bonavena’

Ringo Vs Ali

Ringo Vs Ali

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Advertencia: lo que harán

Por: Luis Fernando Fonseca

Una fría noche, en que la luna resplandezca, saldrán cuatro tipos de un barzucho concurrido. Uno, mugroso y ebrio, vociferará simulando a sus ídolos satanistas. Otro se esforzará por contener el vómito que llena sus entrañas, que circula por sus venas. El tercero se pintará de negro los párpados, se cortará el pulgar para chupar sangre. El cuarto llevará una navaja escondida en la botas de chapa que harán juego con la correa atiborrada de púas y la cruz invertida, también de metal, que penderá de su cuello.

Caminarán cabizbajos, balanceándose, batiendo el pelo en sus espaldas. Babearán como perros en busca de una presa fácil. Fabricarán divos de entre la fértil ceniza de sus modas pasajeras. Se burlarán de las hembras a quienes convencerán calentando orejas. Las violarán, las pisarán. Ellas les perdonarán. No hay remordimientos entre traidores.

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A cuatro años de Factory

Este jueves, 19 de abril, habrán transcurrido cuatro años del siniestro acaecido en la ex discoteca. Cabe la ocasión para mostarle nuestra solidadridad a los familiares de las víctimas y recordar, entre otras cosas, a los pocos medios que no hicieron del hecho una parodia lúgubre en la que el morbo y la ignorancia ocultaron realidades hasta hoy invisibles.

Personas que desde la academia o el periodismo mostraron su pesar e inconformidad con errores que se pudieron evitar. Argumentos que no olvidaremos (como los publicados en la edición 14 de la revista Anaconda o las reflexiones de Hernán Reyes) y que pondremos  su dispocición (como el artículo de Gustavo Abad) para tener una clara idea de los hechos (LF).

Rock y Box a fondo blanco

ALMAFUERTE – ‘Aguante Bonavena’

Fue la amistad, la unión inquebrantable ante las adversidades la que empujó a los argentinos ALMAFUERTE a escribir y componer un tema dedicado al deporte por antonomasia. No el más popular, ni el más caro pero si el que cumple con todas las condiciones del sacrificio. El boxeo, la batalla olvidada en la que no se trabaja en equipo y en la que el emblema es una persona.

Por: Luis Fernando Fonseca

Y si el púgil se entrena a sabiendas de que es un trabajo infame que seguramente le negará la paz de su juventud y el descanso en la vejez, así también el Rock & Roll consume a quienes lo defienden. Los dos merecen la pena, por ello estas líneas no pueden –ni quieren– ser una queja. Son una rabieta de quienes desde la infancia se vieron atraídos por los acordes que inventaran grandes genios entre cuerdas (de acero).

Esta no es la biografía de un grupo, es la reseña de todos los conciertos de cualquier banda comprometida con el Rock Pesado porque esto del Heavy Metal es una batalla sin más paga que la propia memoria de los que lo han llevado al sitial en que está. Esta semblanza atraviesa todas las vivencias de quienes se suben a un escenario a <<dejarse la piel>>, como lo hiciera Oscar Natalio Bonavena, la noche del 7 de septiembre de 1970, cuando se enfrentó al gigante Muhammad Ali.

Yo y mis pares estamos acá para dar lo que hay que dar

por sentimiento locura y pasión se nos ve de negro vestidos.

Ringo Bonavena Vs Cassius Clay

‘Ringo’ Bonavena incitaba al afroestadounidense, su valentía no desentonaba con el ‘orgullo argentino’ (que también proclamara la banda de Ricardo Iorio):

I kill you!… Chicken, chicken, Vietnam–ridiculizó a Ali, nacido Cassius Clay y llamado así hasta antes de adoptar el Islam como religión (evadió de esta forma el servicio militar, en esos tiempos obligatorio en EUA, y renegó de la guerra contra el Viet Cong) Las provocaciones del boxeador gaucho se parecen a las que un reflexivo y locuaz Muhammad Ali proferiría contra George Foreman cuatro años después, un 30 de octubre en Kinshasa, Zaire, otro choque memorable.

Soy metalero por propia elección no me rompa las bolas oficial

a fondo blanco estoy festejando lo mejor del Heavy Nacional.

Ali se reivindicó contra Foreman

La consagración sería doble para la leyenda norteamericana, aunque la primera de las peleas citadas fue tan reñida que el ganarle sin sudar al bonaerense habría sido una quimera. Read More

Judas Priest (Una Biografía Necesaria)

El Evangelio según…

@NHQNP

1 Empieza el viaje

Para las grandes hazañas basta que se junten dos personas. Fue hace 45 años, septiembre del 1969: un par de amigos de una ciudad cercana a Birminghan (West Bromwick) buscaban un guitarrista para su novel agrupación; el blanco de su búsqueda sería el remplazode John Perry, fenecido en un accidente de tránsito.

El cantante Alan Atkins y el bajista Bruno Stapppenhil eligieron a Earnest Chataway –Keneth Keving Downing no fue escogido a pesar de que estuvo en la audición–. La banda se completó con John Patrigde a los palos.

2 Un buen motor

El encargado del bajo quiso rendir un tributo a Bob Dylan al bautizar a su banda apoyado en una de sus canciones: “TheBallad of Frankie Lee and Judas Priest” Con ese irreverente nombre (Cura Judas) empezaron sus primeras actuaciones en vivo.

 3 Judas, corre

Grabaron su primer demo de la mano de Alan Eade (Acemanagement), el primer manager que los metió a un estudio. “Good Time Woman” y “We’ll Stay Together” fueron los temas que motivaron a Harvest e Immediate Records a oírlos en la ciudad de Walsall. En el hotel The George, la segunda empresa firmó un contrato con el grupo por tres años.

4 Primera parada

Luego de dos meses de trabajo la grabadora Immediate quebró. Judas Priest sigue tocando hasta separarse a mediados del año 70. Diferencias musicales e inestabilidad agotan sus expectativas. El Blues en que se introdujeron llevó a Atkins a buscar otros músicos, quería algo más ligado al Rock que no traicione sus antecedentes; por aquellos años ya centelleaban sus oscurísimos vecinos: Iommi, Osbourne, Buttler y Ward (Black Sabbath)

5 Una quiebra es nada

En Wednesbury, tres músicos blandiendo sus rockeros instrumentos sorprendieron al primer vocalista de la banda que nos ocupa. Los estudios Holy Joe’s fueron el sitio de encuentro con el ya conocido “KK” Downing, Ian Hill (dos ex compañeros de colegio) y John Ellis. Guitarra, bajo y batería respectivamente conformaban Freight, luego se unirían a Alan Atkins retomando Judas Priest.

6 En carrera

Debutan el 16 de marzo del ’71 en Essigton-Working Men’s Club de Inglaterra. Transcurren meses de tocar y abren a Slade y a Budgie e Warhorse. Presentaban el clásico “Spanish Castle Magic” de Jimi Hendrix en su repertorio. También dejaban sonar notas propias: “Mind Conception”. Para octubre del 1971 cambian al baterista por Alan Skip Moore.

7 Rueda, Judas Priest

Entran al estudio Zella Records manejados por David Corke. Graban “Holy is the Man” y “Mind Conception”. Slade, Budgiey Gary Moore (pionero de la vieja nueva ola desde sus irlandeses años en Thin Lizzy) los invitan a tocar hasta 1972. I.M.A.: Norman Hood y Tony Iommi (Black Sabbath), aliados a su manager, permiten que la banda componga “Winter”, “NeverSatisfied” y “Caviar &Meths”. En esta empresa los acompañaron Bullion, Necromandas y FlyingHat Band (con Glen Tipton a las seis cuerdas).

En mayo del ’72 Moore se marcha a Sundance y es sustituido por Chris “Congo” Campbell.

8 Alto voltaje

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DEATH: 12 Años…

Esta es la historia de una de las bandas más potentes de nuestra música, DEATH. La genialidad de Chuck Schuldiner en las sesis cuerdas tejió la telaraña sonora que, a su vez, engendró a bandas como Obituary y los argentinos 1917… Aquí el Homenaje por el décimo segundo aniversario de una muerte lamentable… (13 – XII – 2001)

…Fueun grupo de Death Metal, Heavy Metal extremo caracterizado por voces guturales, tempos  abruptos y baterías rápidas.

Por: David Nicolalde (Niko)

La banda nació en Florida, de la mano de Chuck Schuldiner (guitarra), Kam Lee (batería) y Rick Rozz (guitarra) en 1983, con el nombre  de Mantas (como tributo al guitarrista de Venom). Grabaron una demo de cuatro temas llamado <<Death by Metal>>, al mismo tiempo que se formaban otras grandes bandas dentro de la historia del metal y similares a Death: Possessed y Celtic Frost. Más tarde la banda cambió su nombre a Death y editó el demo <<Reign Of Terror>>, seguido en marzo del ’85 por su tercera producción, <<Infernal Death>>. Chuck se trasladó a San Francisco y dejó a Rick y a Kam que fundaron más tarde Massacre.

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Bon Scott: una vida por la Autopista al Infierno

Bon & Roll

La biografía de una de las voces más emblemáticas del Rock Duro.

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

Esta historia empieza al norte de Europa en el año 1946, cuando nace Ronald Belford Scott –mejor conocido como Bon Scott– en Escocia, un nueve de julio; se trasladó con sus padres a Australia a los cuatro años de edad y pronto se destapa su pasión por la música y empieza a tocar la batería apenas cumplidas quince primaveras, obtuvo varios títulos como percusionista en la escuela antes de abandonarla, luego trabajó como cartero y tuvo un paso fugaz por las bandas: The Spectors, The Valentines y Fraternity.

Los Inicios

En los Spectors se desempeñó como cantante y baterista; en los Valentines, una agrupación pop que solía presentarse con ropas a la moda que tapaban sus tatuajes de Scott, grabó algunos singles poco exitosos. Esta agrupación batió un record al ser ¡el primer grupo australiano en caer arrestado por posesión de drogas! Montaban un espectáculo en donde no faltaban el papel confeti y las bombas de humo; cuando se separaron Bon se marchó a Sydney y se unió a Fraternity, una banda de Rock con toques Jazz. Para 1963, ciertas influencias extranjeras ya se habían hecho presentes en las Antípodas, algo que se establecería aún más con la llegada de los Beatles a Australia en junio del ’64. Además, una familia de clase obrera, llegó desde la ciudad escocesa de Strathclyde con los discos americanos de Elvis Presley, Little Richard, Buddy Holy y Chuck Berry. Se trataba de los Young. Inspirado en la música de Berry, The Yarbirds y The Who, Angus Young empezaba a tocar la guitarra eléctrica con la ayuda de su hermano Malcolm, juntos fundaron una banda con fuertes bases de Blues y el Rhythm ‘n’ Blues a la que bautizaron con el muy eléctrico nombre de AC/DC. Read More