La agresividad musical de Arch Enemy rompe barreras ideológicas y fronterizas

La agrupación de death metal melódico ofreció su primer concierto en Quito la noche del jueves 12 de febrero. La creativa agresividad que caracteriza a sus melodías se extiende a las letras de sus canciones.

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

La influencia que la música clásica ejerce en las composiciones y mensajes del metal pesado ya no es novedad, pese a que ningún autor llegó a pronosticar el alcance temporal que han tenido las melodías de hace siglos atravesando partituras contemporáneas. Las barreras espaciales y morales de estos sonidos aún existen aunque poco tienen que ver con inquisidores medievales.

Las últimas horas del pasado miércoles, el quinteto de death metal melódico Arch Enemy arribó a Quito por primera vez y, mientras se instalaba en un hotel capitalino, aún con la fatiga que le provocó el concierto que un día antes ofreció en el Teatro Flores, de Buenos Aires (Argentina), el guitarrista Michael Amott conversó con este Diario (El Telégrafo) sobre la música que los ha llevado a emprender giras mundiales desde 1996, cuando empezó su proyecto.

Foto: Marco Salgado

La religión y las libertades individuales han sido temas que la banda trata con agresiva irreverencia en cada uno de sus discos, ¿eso le ha causado algún problema con la audiencia o con los medios de comunicación a Arch Enemy?

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El oscuro carisma de Cavalera Conspiracy llegó a Quito

La agresividad musical de los brasileños disipó la lluvia, los rayos y doce grados de temperatura. El concierto pudo ser el mejor de su última gira.

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

El carisma es una característica humana difícil de explicar. No hay una receta o manual para tenerlo. Es algo que se da de forma espontánea y que te hace voltear a ver a quien lo posee apenas entra a un lugar, como si te imantara a su presencia. El carisma es algo inexplicable que caracteriza a gente como a Max Cavalera que, con su peinado rastafari y su poblada barba, no dejó indiferentes a los mil espectadores que fueron a ver a su grupo en la capital, el viernes pasado.

Cavalera-Conspiracy (impreso)

Conspiração brasileira

Esa noche, los colores de la bandera brasileña destacaron en la Plaza de toros Belmonte. El cielo azul de Rio de Janeiro, con la frase Ordem e progresso en medio, se mostró sobre un amplificador a la izquierda del escenario, y en la guitarra de solo cuatro cuerdas que la marca ESP patentó para Max. El colorido modelo del instrumento auriverde –que su dueño alternó con una B.C. Rich Warlock en determinadas canciones– contrastaba con las notas graves y de una extrema saturación que caracterizan al grupo Cavalera Conspiracy.

Aunque Brasil es una nación en la que la habilidad en las piernas de Pelé, junto a los cuerpos esculturales de las danzarinas del carnaval de Rio, o, el sol playero de Copacabana suelen preceder a la inocultable miseria de sus favelas en el imaginario mundial, el mayor de los hermanos Cavalera labró un nicho en la música cantando contra la represión y las injusticias de su país, del que un día llegó a decir que “su gente le tiene mucho más miedo a la policía que al demonio” Read More

Liran’ Roll en Quito

María, la chica que se olvidó de ser mujer

Una noche, cuando tenía 16 años y pensaba que mi vida era privilegiada por la ausencia de control, me enamoré de una joven como yo pero con más vicios de los permitidos. Aunque ella no estaba a mi alcance –ni al de nadie–, la busqué. La calle y el tumulto fueron el inicio y el fin de esa ilusión.

Texto y fotos: Viviana Herrera.

@ViviHerreraA

Pasaron los años. María viajó, se embriago, se drogó, se enamoró e ilusionó. Yo la olvidé. Pero hace poco, el 20 de junio de 2014,  la incertidumbre regresó. Jeans, una pupera negra; cabello graso, negro, hasta los hombros; ojos cafés, mirada perdida; labios secos; rostro ovalado; alta y delgada. Así era María, la mujer con la que quería conversar, tomar una cerveza en una vereda cualquiera, regalarle un tabaco y despedirme con una sonrisa.

Lo más cerca que pude estar de ella fue a través de cuatro hombres que llegaron desde México y que con su “órale” (cantadito) hicieron posible el encuentro entre las dos.

La banda rocanrolera junto a Leo Mena (Arambel)

La banda rocanrolera junto a Leo Mena (Arambel)

Horas antes de su presentación, hombres y mujeres llegaron a beber cerveza,  fumar tabacos y juntarse con sus similares (esa tarde, todos gritaron dos goles que la selección ecuatoriana marcó ante la selección de Honduras en el Mundial Brasil 2014, hazañas del jugador Enner Valencia que se vieron en una televisión de 24 pulgadas.Terminado el partido, y con el ánimomás allá del cielo, empezó la tocada).

La banda ecuatoriana que inició el evento fue Zigma Detonador, seguida de Aztra y Sueño Eterno. Cada agrupación puso al público a cantar y cabecear. Sin duda XXX, de la ciudad de Ambato, demostró que su trayectoria y constancia les ha permito ser una agrupación representativa del heavy metal nacional.

La banda que antecedió a los chavos fue Arambel, con Leo Mena a la voz –y quien fue el responsable de que Antonio Lira, ex integrante de Blues Boys fuera parte del festival “Al Padre del rock and roll” en su V edición–. Los bailes rockanroleros de Leo y su habilidad para dar vueltas al micrófono dejaron al público listo para una buena dosis de blues y rock mexicano. Read More

Un Tributo a Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta

«Nosotros tenemos una herencia de sangre y Black Metal.

Una herencia de los dioses que venimos a compartir con ustedes»

Gusthav

Guitarrista y vocalista de Mysteriis

Por: Viviana Herrera, @ViviHerreraA

Fotos: Viviana Herrera, Fabián Ruiz.

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El culto en lugares ocultos

Guayllabamba es un pueblo al noroccidente de la capital conocido por el zoológico y su comida típica. Un valle seco que luce tranquilo pese a que en unas de las bancas del parque central, cuatro amigos se han reunido para festejar el fin de semana con unas copas demás. Quizás el árbol de Navidad débilmente adornado que se ubica en el centro del parque –encima de la pileta– les recordó que su suerte es como la decoración —sin luz, atracciones ni regalos, con lazos de papel brillante elaborados al apuro… entonces vale la pena brindar por una felicidad inexistente.

Un camino angosto con adoquines de colores y pinos pequeños conduce a una calle desolada donde un grupo pequeño de melenudos nos anuncia que ahí está el bar Dark Silence. Desde afuera, se ve la puerta de ingreso principal cerrada, por lo que para ver el concierto se debe pasar por un costado de la infraestructura de cemento, la misma que tiene una cerca de palos que la separa de un terreno. Esto nos remonta a los primeros conciertos de Rock que se realizaban en la capital, en lugares alejados y poco agraciados, casi clandestinos.

Adentro del bar –un cuarto oscuro por las paredes pintadas de negro y una luz mortecina– se pueden apreciar logos y letras blancas de bandas representativas del género negro. La estética del sitio tiene un sentido profundo —este tipo de lugares demuestran el lado oscuro de la vida, del pensamiento y una aberración ante la religión. Como bien dijo Burzum: «el mundo necesita oscuridad porque el exceso de luz no nos ilumina ni nos abriga sino que nos ciega y nos abraza» Read More

Black Metal en el Tambo

El paganismo, razón de Lucifer

El Black Metal es visto como el género más pesado del Rock por la fuerza de su estética. Las portadas de sus discos contienen imágenes blasfemas y sangrientas; las voces son guturales como las del ser que requiere un exorcismo; y las letras de las canciones hablan de suicidios y asesinatos, pero la oscuridad puede esconder muchas cosas para quienes no siguen este estilo y sólo navegan en su superficie.

Hoy nos sumergiremos en el Paganismo, tendencia ancestral que intenta estar en equilibrio con la naturaleza y, desde las profundidades, llena de sentido a esta cultura.

Por: Viviana Herrera

@ViviHerreraA

La palabra «pagano» (del latín pagānus) hace referencia a aldeano, que en latín eclesiástico adquirió el significado de «gentil» por la resistencia del medio rural a la cristianización. Es todo infiel no bautizado, habitante del campo que adoraba a sus dioses y rechazaba la existencia de un solo dios en el siglo IV del Imperio Romano.

Para abordar esta música e ideología en lo andino, viajé ocho horas el pasado 21 de septiembre desde Quito hasta El Tambo, un pueblo cercano a la provincia de Cañar. Allí encontré a tres bandas colombianas: Lord Death Hipocrisy, Nocturnal Art y Sepulcro Ancestral que tocaban, por primera vez, en Ecuador.

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Nocturnal Art

Paisaje y espera

El viaje inició a las 07h00 en el Terminal Terrestre de Quitumbe, al sur de la capital. Debido a que –según el organizador– varios músicos bebieron demás y fue difícil despertarlos a la hora planificada, me adelanté al lugar del concierto. Mientras el bus dejaba atrás la ciudad aparecía el paisaje al borde de la carretera. Una gama de verdes naturales, miles de hectáreas de páramo, y los azules y celestes del cielo contrastaban con el hielo de los volcanes. El taita Cotopaxi,  los hermanos Ilinizas, El Jambelí y La mama Chimborazo eran algunos de los nevados que miraba junto a pocos metaleros que me acompañaron en el largo trayecto.

En una de las explanadas de las montañas desérticas que se encuentran entre Ambato y Riobamba, se alzaba un pequeño remolino que levantaba una buena cantidad de polvo. Suceso que –recuerdo– representa el baile del diablo que hipnotiza a través de la danza envolviéndote en el remolino sin que te des cuenta y, ya en lo alto, te asfixia y aniquila —El largo y colorido camino recordaba mitos urbanos transmitidos por generaciones.

Cerca de las 13h00, las nubes y la neblina hicieron de Alausí un pueblo fantasma, grumoso, como una escena de cine silente. En el centro de las tres montañas que forman un semicírculo, un manto blanco había borrado cualquier rastro de existencia humana. El bus avanzaba y yo intentaba, a través de la ventana, detectar un ser cuya figura hubiera burlado a la neblina. Pero nada se podía ver. Pasaron los minutos, el bus bordeó el pueblo y las nubes empezaron a  abrirse revelando la cristiandad del lugar. Una escultura con túnica blanca y manta roja, libro y aureola develaron al patrono de la zona, San Pedro, que es parte de la identidad local desde hace cinco siglos.

Nuestra fidelidad

Durante cuatro horas –el concierto se retrasó en espera de los extranjeros– los metaleros de El Tambo aguardaron pacientes en las tiendas, veredas y calles cercanas al local del evento. En la lejanía, entre frio y montañas, los rockeros aún pueden decir que nadie los vigila.

Luego de que montaran el sonido, las cervezas animaron a los tambeños a reunirse en un terreno frente al concierto. En medio de una pequeña charla con los nuevos hermanos del Rock, llegó envuelto en sudor un hombre de tez clara, despeinado, con una mochila grande para su estatura y una cerveza enlatada en la mano. Este personaje se había aventurado a  cruzar la frontera en bus para ver a sus panas del alma tocar por primera vez en Ecuador. Edwin Liz Motta, comerciante independiente, dejó de lado sus aguardienticos por el purete de la zona. Su llegada le devolvió a la gente la esperanza de que el evento se realizara al fin y al cabo.

A las 18h00, entramos al local aunque las bandas no llegaban. En pocos minutos una furgoneta gris trajo a los músicos que la noche anterior, en su mayoría, se pegaron una chuma bendita en Guayllabamba, un pueblo al noroccidente de Quito. Alrededor de 30 personas de Riobamba, Cañar y El Tambo estaban presentes.

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Fedra y Nargaroth en Quito (06 – VIII – 13)

Hijos del Ocultismo Invocan al Averno

Por: Viviana Herrera

@ViviHerreraA

Fotos: Walter Poncho Núñez

“¡Hail Satan!” se escuchaba entre un tumulto donde casi nadie tenía menos de 25 años. La mayoría llevaba cabellos largos, chompas de cuero, pantalones y botas militares. Soltaban gritos desgarradores como rasguños al escuchar las voces guturales, guitarras distorsionadas y una batería ensordecedora. Todo sobre una atmósfera oscura.

«Hail Satan» es una expresión usada por algunos satanistas para mostrar su admiración y fidelidad al señor de las tinieblas. Quienes creen en el backmasking –mensajes ocultos o subliminales– están convencidos de que pueden escuchar aquella frase –Hail Satan– en varias canciones escuchadas al revés.

«Hail Satan» es una expresión usada por algunos satanistas para mostrar su admiración y fidelidad al señor de las tinieblas. (Quienes creen en el backmasking –mensajes ocultos o subliminales– están convencidos de que pueden oír aquella frase –Hail Satan– en varias canciones escuchadas al revés)

Miradas furiosas, puños en alto, ganas de huir, calor, gruñidos y furia se sintieron antes de la presentación de Nargaroth, Black Metal Kriegtero, una leyenda fundada por Ash –antes Kanfult– en 1997.

El Rito

La prueba de sonido de la banda estelar duró media hora, tiempo que aprovecharon los blackeros más ebrios para invocar al mal a propósito de la presencia de los alemanes: “Ash, aaaggghhh. ¡Nargaroth, Nargaroth!” gritaron. Otros tomaron bocados largos de agua de la llave para no pagar un dólar por una botella plástica.

Como si los extranjeros (Nargaroth: cuatro alemanes; y Fedra: cuatro colombianas) hubieran entendido la súplica, las cortinas que cubren el escenario de El Aguijón (lugar del evento) empezaron a ser recogidas por dos hombres, uno a cada lado, con tapones en los oídos que delataban su incomodidad. La adrenalina empezó a adueñarse del lugar, los gritos secos empezaron a ser consecutivos mientras el telón rojo de fondo se tornaba azul.

Levantando la mano derecha con la señal de los cuernos apareció Ash, seguido de Charoon en la guitarra, Mardroem segunda guitarra y Urobor en la batería. Durante una hora, movieron las cabezas de los blackeros con temas como: Das Schwarze Gemälde, del  disco «Herbstleyd»; Far Beyond the Stars (cover de Azhubham Haani); Pisen pro Satana (de Root); The Gates of Eternity (de Moonblood); Possessed by Black Fucking Metal, disco «Geliebte des Regens»; Wenn Regen liebt (Zwiegespräch mit mir); y, Von Scherbengestalten und Regenspaziergang (Vision eines realen Todes) del disco «Black Metal Ist Krieg»

Nargaroth

Fedra

Durante el tiempo que duró la tocada los espectadores que estaban próximos a la tarima no dejaron de rozar puños, brazos y melenas mientras los más recelosos veían a los legendarios alemanes a lo lejos, cerca de la entrada. Otras canciones como Be Dead or Satanic, Satan Industries, Hunting Season del disco «Semper Fidelis»; I Still Know, Artefucked, Vereinsa, Der Satan ist’s. Hate Song, del «Prosatanica Shooting Angels»; y, A Whisper Underneath the Bark of Old Trees del disco «Spectral Visions of Mental Warfare» motivaron a los rockeros a empujarse llegando a comprobar que los músicos sobrepasaban los dos metros de altura.

En medio de improvisaciones, sonidos medievales e himnos alemanes, Ash, con su cara pintada de negro alrededor de los ojos y blanco el resto del rostro, miraba a los asistentes como tratando de encontrar caras conocidas de su primera visita al Ecuador de hace cuatro años. Al finalizar, agradeció a los hijos del averno por la asistencia y por ser este el segundo país de la gira Sur América 2013 y aunque no todos entendieron, aplaudieron. Acto que lo motivó a chocar las manos de los que se encontraban en primera fila, lo que a los rockeros a mis espaladas les pareció “del hijueputas” Nargaroth es una de las bandas más influyentes a nivel mundial en la ola del Black Metal Kriegtero.

Ash, fundador y miembro único en estudio de Nargaroth

Ash, fundador y miembro único en estudio de Nargaroth

Una hora y media antes de que los alemanes pisaran el escenario, Fedra, una banda de Black Metal formada por cuatro mujeres colombianas –que después de su presentación tuvo que permanecer siete días extras en tierras ecuatorianas debido al paro agrario en su país– conversó con No Hay Quien Nos Pare.

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‘Thrash Metal’ en Cañar

Un Viaje Extremo

Los quiteños Extreme Attack han recorrido casi cuatrocientos kilómetros a través de tres peajes de la Panamericana Sur sin detenerse en los innumerables moteles de la ruta Quito – Azogues; pararon en un par de gasolineras al borde de la carretera en busca del licor tradicional; vieron una saga policial en la furgoneta escolar que los transportó; se durmieron mientras la luna reflejaba la luz del solsticio de verano sobre las nieves del Cotopaxi y el Chimborazo; y pasaron cerca de un accidente de tránsito antes de llegar a Cañar. En unas horas sacudirán sus melenas y las de sus seguidores con Thrash Metal.

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

Antes del ataque

21 de junio El día más largo del año ha llegado a su fin y Marco Calle, un cañarejo rollizo que conduce la Van pintada con los colores del Barcelona S.C. guarda en la gaveta del copiloto el recibo que le han dado en el peaje en Panzaleo. Viajamos con Luis Guaraca, organizador del Raymi Metal II, los tres músicos de Extreme Attack, y tres de los que componen la banda de Power Melódico Romasanta: el guitarrista Douglas Mora y el bajista Santiago Cárdenas llevaron a sus novias; junto al otro guitarra, Iván Pantoja, y la mánager Carmen Cando completamos la docena de personas que llena el carro. El vocalista Washington Guerrero tuvo que irse en bus.

Vamos a cien kilómetros por hora y adentro del auto se escuchan rechinidos de llantas sobre el asfalto, motores acelerando, choques, gritos, disparos y la voz de Toretto (Vin Diesel) el protagonista de The Fast and The Furious a quien casi ningún viajero pierde de vista. Es como ver una película en un cine clásico: los cojines mullidos por el uso están cerca –muy cerca– unos de otros y los espectadores espontáneos flotan sobre un suelo pegajoso. Quizá por esa calma ficticia a nadie le importó que al salir de Panzaleo hayamos esquivado a una muchedumbre que se apiló alrededor de una moto tirada en el concreto tras un auto blanco.

Afuera no hay sangre. Un casco negro rueda en el asfalto y un policía anota en su libreta los pormenores del accidente: el primer involucrado –conductor de un Suzuki Forsa– espera paciente en su asiento, sólo, sin cinturón de seguridad; y el segundo –dueño de la moto– ebrio y con un jean roído por la caída, es detenido por un acompañante que al parecer llegó a socorrerlo e impedir que salde a puñete limpio el frenazo repentino del conductor del carro.

El choque desaparece en el espejo retrovisor y me doy cuenta de que tampoco ha llamado la atención de Marco Calle, el chofer de la Van que cabecea fatigado. Es comprensible, adelante no se ve la pantalla que proyecta Rápidos y Furiosos, y los parlantes emiten la monotonía de clichés de película hollywoodense. Marco tiene cara de ser un conductor experimentado así que me reclino en mi asiento e intento dormir. Pienso en los accidentes que ocurren en este país de caminos reasfaltados, los revivo en el recuerdo de noticieros que escupen las cifras de muertos sobre ruedas después de cada feriado como si de simples anécdotas se tratara y me hundo en una leve pesadilla donde todos morimos al irnos en picada al fondo de la laguna de Yambo.

"Pachi" «thrashing like a maniac...»

“Pachi” «thrashing like a maniac…»

De repente me despierto por el sacudón de una curva y veo que las parejas se abrazan bajo una cobija, los de más allá se han acurrucado sobre sus equipajes de mano y los de enfrente –organizador del concierto y mánager– apenas logran mantenerse despiertos. Marco tiene los ojos cerrados. Su paisano Luis Guaraca ha tomado el volante al ver su cansancio. Es lento pero se sale de su carril más de lo indicado para ver a los carros en sentido contrario. Cuando unos faros potentes le avisan que no es el momento de rebasar, cambia de dirección violentamente como si quisiera enterrarnos vivos en una cuneta bajo los cables, platillos y guitarras que transportamos. Entonces me distraigo: por trillada que sea, una película de carretera es el mejor acompañamiento en este tipo de viajes nocturnos; me engaño.

El temor a un estrellamiento fue injustificado o imaginé todo para soportar el tedio de tan largo trayecto. Al fin y al cabo fueron ocho horas hacia un concierto donde las regalías para los músicos serán pequeñas y, luego de sobrevivir a rutas y tablas, pocos se enterarán de tal hazaña aunque un accidente pudo ser tan terrible como lo que sufrió Andy Galeon de Death Angel o tan fatal como lo que le ocurrió a Cliff Burton de MetallicA.

Metal on the Rock Ingapirca (Cañar)

Metal on the Rock
Ingapirca (Cañar)

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Sagros en Ecuador

«Ser metalero es estar pendientes de la banda, asistir y apoyar…

el Metal se alimenta del Metal»

Fredy Prado, bajista colombiano

La altura de Quito venció a los Tormentosos

Por: Viviana Herrera

@ViviHerreraA

—Gracias, Quito, pero la altura nos gana, ya no damos más— dijo Sergio Gaviria, vocalista y guitarrista de Sagros (banda de Thrash Metal originaria de Cali) excusando el notorio cansancio de los músicos en la capital del Ecuador, fue su primera gira internacional luego de 16 años de hacer música en Colombia sobre unos 200 escenarios.

Horas antes, mientras caía la noche del jueves 13 de junio, los cuatro caleños se pegaban cerveza muy tranquilos en la acera de la avenida Mariscal Sucre, afuera del Daca Bar ubicado en el sector de El Pintado, al sur de la ciudad.

Sus cabellos largos, ondulados y recogidos casi a dos metros del piso, la vestimenta negra, parches, botas y un rostro con sonrisas contagiosas y acentos poco entendibles para un ecuatoriano alejado de la frontera, se habían convertido en el centro de atención de los pasajeros que recorrían el corredor sur occidental. A través de las ventanas los curiosos “espantados” veían atentos a los indiferentes “melenudos” mientras el metro bus seguía su camino.

La espuma con hielo brotaba de botellas y vasos hasta chorrear con prisa en la ventana del ingreso al bar donde sería el concierto. Dos policías: un nacional y un metropolitano ubicados en cada sentido de la vía, dirigían el tránsito sin percatarse de que los turistas estaban infringiendo la ley. Según la ordenanza municipal 236, la multa para quienes sean sorprendidos consumiendo licor en la vía pública de zonas no turísticas como el Pintado es de $159. Ley que no espanta a los rockeros en ningún rincón del mundo pero al considerar que estaba de paso, Fredy, bajista de la banda, tomó las cervezas entre sus brazos –como protegiéndolas– e invitó a todos a ingresar al bar.

En las baldosa frías del interior Luis Cuartas (segunda guitarra), el menor del cuarteto, se acostó sin importarle si el piso estaba limpio; Carlos Campo (baterista) se despojó de la chompa y echó sus manos hacia atrás para apoyarse; mientras que Fredy se arrimó en la pared; Sergio tomó una silla alta –su apariencia de juez de película gringa con la barba abultada en las mandíbulas y lentes redondos se opacó por el tabaco en sus manos y el parche de Sagros en el lado derecho de su chompa–, segundos después y al ver la informalidad del resto nos acompañó en el suelo.

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El recorrido

Fredy y Sergio difícilmente olvidarán el día anterior al concierto que nos ocupa: miércoles 12 de junio de 2013, ya que a tempranas horas dejaron a sus familias en su natal Cali para realizar un viaje que los tendría 30 horas rodando sobre el asfalto.

Los dos músicos iniciaron la travesía en bus debido a deudas pero el recorrido resultó toda una aventura. «El paso por la frontera y el letrero que dice: “Bienvenidos a Ecuador” se presta para la foto», dijo Sergio.

«Es una experiencia completa poder apreciar la naturaleza en todo su esplendor, ver los volcanes nos ha gustado mucho» acotó Fredy: «hemos visitado bares como el ‘Del Boris’ y hay muy buena música, de hecho aquí escuchan muy buen Metal… Cuando sales de tu país todo es distinto, nos encontramos con una gastronomía diferente». Estas vivencias no están alejadas de la realidad de famosos grupos que iniciaron su vida musical en el departamento o bar de algún pana.

Bandas representativas del Thrash como Exodus, Slayer, MetallicAMegadetH se iniciaron en conciertos de garaje en Los Ángeles y San Francisco.  Estas agrupaciones poco a poco fueron ganando popularidad en un reducido pero fuerte grupo de jóvenes que buscaban una cultura propia y que –como hoy– necesitaban protestar.

«Era el toque de dios porque decíamos algo que sólo unos pocos entendían, para los demás era un show pero para nosotros era básicamente estar frente a un altar», recuerda Corey Tailor de Slipknot, en una entrevista que dio para el documental  sobre el Thrash de la Bay Area llamado Get Thrashed. La Historia del Thrash Metal.

Sergio demuestra que la fidelidad al Rock y al Thrash no morirá jamás: «regresaré al hogar con deudas, pero con la satisfacción de haber cumplido lo que pocos se arriesgan hacer: cruzar la frontera con los pesos –convertidos en dólares– justos. Porque para ser famoso en el Rock hay que arriesgarse pero nadie asegura que todos los que se lanzan ganen»

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El Barón voló sobre Ecuador (01-VI-12)

A Cristina, la chica que voló sobre la pequeña ala del Barón aquella noche.

LA NOCHE DE LAS EXPLOSIONES

Aunque los hermanos De Castro junto a Rafa Díaz y Gorka Alegre llegaron a Quito el jueves, 31 de mayo, el Barón Rojo nunca aterrizó en Ecuador, lo sobrevoló con maestría, en un triplano impulsado por la historia del Rock Duro. Había transcurrido más de una década de su última visita a este país sudamericano y el feroz bombardeo se anunció. Era inevitable.

Por: LuisFernando Fonseca

Fotos: Danilo Vallejo / Damián Trujillo

En tierra, los punteos de Carlos y Armando se cruzaban ante una audiencia sorprendida, daban forma a “Barón Rojo” la poesía en honor al piloto alemán que hizo de las suyas en la Primera Guerra Mundial. Manfred Von Richthofen dejaba su estela sobre un telón blanco sostenido por vigas de acero, el techo de la Ágora en la Casa de la Cultura.

Código Rojo precedió la salida del Barón. La mitad de las tres mil personas que lo verían en pleno vuelo estaba sentada sobre la madera del graderío, incrédula, con el eco de la canción “No me hables de amor” aún en el ambiente (con este tema los capitalinos le rindieron tributo a la banda colombiana Kraken luego de tocar cuatro temas propios)

El concierto inició cuando Basca, banda cuencana, abrió el telón presentando la imagen demoníaca de su disco ‘Resucita’. Un engendro nacido del polvo del infierno, los brazos abiertos y un corazón fuera del pecho que se encendía cuando sus ojos dejaban de titilar… La ilusión se habría consumado si las manos que provocaban el movimiento de sus extremidades no se hubieran dejado ver mientras tiraban de sus cuerdas de títere invertido, pero la banda se reivindicó de su fugaz actuación junto a Ángeles del Infierno, el 24 de marzo.

Carlos y Armando de Castro

Sin tiempo para asimilar las notas ecuatorianas, Carlos de Castro elevó su voz en la primera parte del concierto. Luego de la canción que lleva el nombre de la leyenda, su hermano gritó: “buenas noches Quito, cuántos años, ¡no puede volver a pasar!” y nos lanzaban un tema de su ‘Ultimasmentes’.

“Al final, perderán” borraba de nuestros oídos cualquier resquicio de los abridores, y hasta el “Have a cigar” de Pink Floyd que Basca usa para introducirnos a su balada, “Corazón de infierno”, se esfumó entre las palmas de los asistentes que acompañaban a las guitarras de “Las Flores de mal”.

De la mano de Armando de Castro –los cinco dedos sobre las cuerdas, y un puño como el de la portada del ‘Volumen Brutal’ en alto– la canción se fundía con “Incomunicación” Carlos repetía su grito al inicio de los dos cortes antes de que arrecie su potencia sobre nuestras cabezas la fortísima “Invulnerable”

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Más allá del Concierto

La pasión metalera va más allá del show

Texto y foto: Francisco Moreno

@karlospanchoSDQ

La noche del jueves, 26 de abril, Ronnie se quedó en casa al cuidado de su abuela paterna. El pequeño, que está próximo a cumplir nueve meses de edad, lleva ese nombre en honor a Ronnie James Dio, el roquero británico que murió en 2010.

El padre del infante, Ronald Sarango, junto con su esposa Gabriela llegaron esa noche al concierto de Destruction y Obituary en el Teleférico de Quito cuando la segunda banda de estas dos empezaba su presentación. Para cuando entraron las dos agrupaciones locales, Ente y Chancro Duro, ya habían terminado su recital. Venían los estadounidenses Obituary con su estilo Death Metal.

El Thrash de los alemanes Destruction es de la música favorita de Sarango, quien ha esperado más de 15 años por estar en un show de esta agrupación. Esta pareja de esposos es roquera y prefiere no tener mucha exposición frente a las cámaras, “hablemos lo que sea, pero sin fotos”

El nombre de su hijo es una de las pocas muestras del fanatismo que ambos tienen por algunas estrellas del Metal mundial. Además, están dispuestos a hacer viajes para ver a sus grupos favoritos. Así sucedió en Semana Santa, en esas fechas ellos viajaron 15 horas en bus hasta Cali, Colombia, para ver a otros legendarios del Metal. Allá se presentaba Desaster, agrupación alemana de Black Thrash Metal. Los padres de Ronnie a ese show llevaron una bandera ecuatoriana en la que él pintó el nombre del país con las letras clásicas del nombre de esta banda. —Fue increíble, debes ver las fotos que hicimos—dice. Read More

Roger Hodgson en Quito (10-IV-12)

Como en sus mejores años

Hay cuatro cosas que no vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y la interpretación apasionada de un envejecido Roger Hodgson, el martes, en el ombligo del mundo. Sí, Roger Hodgson, ese que en la Ágora de la Casa de la Cultura no solo fue un cantante, sino un contador. Un contador de historias, inherentes en mayor grado, a aquella generación del acetato que no ha podido olvidar una época en la que grupos como Supertramp cambiaron la forma de hacer Rock. Años de los que solo quedan canciones y una nostalgia que se visualizó en el emotivo espectáculo. Aquí salir ileso después de las tres horas de repertorio sería un reto.

Por: Johanna Cedeño

joha_cedeno@hotmail.com

Vestido con chaqueta crema, camisa blanca y pantalón negro, ingresó al escenario. Un espacio minimalista en el que la decoración estaba compuesta por cuatro árboles de ficus en miniatura y una luz en contrapicado que se reflejaba en ellos, dándoles un verdor surrealista. Equilibrando la escena, en el centro había un piano negro de salón, a la izquierda se encontraba la batería y un instrumentista que usó saxofón, flauta, clarinete y hasta onomatopeyas de burbujas que se reventaban, impregnando de un fuerte colorido al show. Read More

¡Malón en Quito!

La banda argentina ha confirmado su presencia en la capital del Ecuador para el próximo sábado 19 de mayo. Han puesto nuestra bandera, en su página web, junto al anuncio:

Tenemos el placer de anunciar que ECUADOR es el primer país confirmado de America Latina para “MALÓN – LA REUNIÓN TOUR 2012″ (…) Las entradas estarán a la venta desde el lunes 12 de Marzo en los lugares de siempre.

Sabemos que nuestros fans han esperado por mas de 2 décadas por este momento histórico.

Convocamos a todos los metaleros a (…) sentir junto a nosotros esa pasión enorme que nos une por el Heavy Metal.

Saludos Quito, alli estaremos.

Gran  noticia para un país que presencia el crecimiento del Rock Latinoamericano sin más reacción que un esnobismo improductivo y la división de un “movimiento” que aún no termina de definirse en las grandes ciudades (LF).

El evento se desarrollará en el Ágorora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Read More

Obituary, Destruction y Ente en concierto

En el coliseo General Rumiñahui (27-IV-08)

Show Factory ha publicado que la banda de Death Metal Obituary integrará el cartel del  evento programado para el 26 de abril, a las 19h30, en el Teleférico, noroccidente de Quito. Será la segunda visita de esta banda estadounidense al país. Vinieron por vez primera en abril de 2008 a un concierto en que miles de metaleros se solidarizaron –al igual que el grupo– con los familiares de los fallecidos en el desastre del 19 de abril de ese año.

Los de Florida acompañarán a los Thrashers alemanes Destruction y a los nacionales Ente (LF).

La reivindicación de Destruction

...strikes back

Dos días después de la cancelación de su primer show en Quito (durante la gira ‘Inventor o Evil’ ‘06), el bajista-voz de la banda alemana, Schmier, envió sus reacciones a la página oficial de su agrupación, esto fue lo que declaró:

¡Vaya lío! el promotor local no tenía idea de lo que estaba haciendo, estamos muy decepcionados. El lugar no tenía ningún sistema de iluminación, ¡nada! Esto nunca ha pasado frente a nosotros en todos estos años… ¿Para qué demonios enviamos riders técnicos? (‘technical riders’ son los requerimientos técnicos y contractuales que las bandas especifican a los promotores antes de cada evento). Read More