Sonata para rebeldes

Sonata para rebeldes en si bemol

Por: Luis Fernando Fonseca

@lffonsecal

«No puede comprender que el heavy deba ser un rito marginal

o que no suene bien la música de Bach si no te pones frac.

Pobre, le quieren recluir en una clínica mental,

todos se empeñan en decir que con el rock se acaba mal.

Dice que el gran Beethoven hoy tocaría rock,

aunque le ataquen mantendrá su opinión…»

Breakthoven (Barón Rojo).

Es difícil convencer a alguien de que un género musical basado en el desencanto de los negros que padecieron el apartheid gringo pueda ser una obra de arte con raigambre en la música clásica. Sin embargo, el blues lo es. Más difícil aún es convencer a alguien de que un género musical basado en las correrías de motociclistas pueda ser una obra de arte con raigambre en el blues —y, claro, en la música clásica—. Sin embargo, el heavy metal lo es.

Quizás imaginarlo sea complicado pero el metal pesado, el soundtrack de los rebeldes sin causa, puede ser la moderna caja de resonancia que Richard Wagner soñó y quiso montar en auditorios de hace dos siglos.

El Jardín de las Delicias, tríptico de El Bosco que situó a los músicos en el infierno.

El Jardín de las Delicias, tríptico de El Bosco que situó a los músicos en el infierno.

Opus 32 N°. 1

Es verano y estás intentando descubrir qué hay bajo la alfombra que cubre el piso de tu casa, con tus amigos y familiares de infancia; niños revoltosos que corretean tras los más grandes. Sobre la alfombra hay una mesita de sala y, alrededor, estantes de libros que te parecen ilegibles, junto a un equipo de sonido que permanece en silencio. Te sientes muy pequeño en medio de ese conjunto de grandes objetos que te han prohibido tocar. Uno de tus primos mayores, ya entrado en la adolescencia, cruza la sala dándote una palmada en la nuca. No culpas al tipo por arrogante, es casi un deber permitirle que te enseñe algo. Cosas de la edad. Es de esos chicos nacidos en los años setenta que no conocerán Internet hasta la adultez y que en los noventa verán los discos compactos como milagros efímeros.

Ese primo —que lleva tenis, jeans y camiseta— es la oveja negra de la familia, a quien los mayores no pierden de vista porque temen que te enseñe a fumar a escondidas. Pero lo que va hacer está lejos de ser una travesura, algo que él no recordará en unos años pero que a ti te marcará de por vida, más que la adicción a la nicotina.

Estás en esa reunión familiar de los años ochenta, mirando a todos con curiosidad; a esa edad temprana sueles aburrirte con frecuencia. Entonces escuchas algo, un zumbido, y el tedio desaparece tras una sensación que, hasta ese momento, no habías conocido. Empiezas a sentir una especie de placer por algo que te penetra los oídos. Tu primo —el rebelde sin causa al que recién le han brotado espinillas— ha cruzado la sala con un sobre grande de cartón del que saca un disco también grande y negro, para colocarle una aguja encima, sin rayarlo. Sube el tono del volumen, los parlantes polvorientos se activan, el zumbido del acetato irrumpe junto al sonido de la lluvia sobre hojas secas, campanadas y lo que parece un maullido, garras de animal sobre una pizarra que te atraen por su ritmo.

El 18 de septiembre de 1970, Black Sabbath lanzó el disco Paranoid

El 18 de septiembre de 1970, Black Sabbath lanzó el disco Paranoid

Tú no sabes qué sentir ni cómo reaccionar pero te emocionas, das saltitos sobre la alfombra. El sonido te envuelve y el zumbido, que parece necesario, va despareciendo cuando un tipo empieza a gritar. Su aguda voz canta en inglés y empiezas a sentir un leve temor, miedo a lo desconocido como el que te embargará cuando el mismo primo te muestre, en unos años, una película porno, o cuando recibas, mucho después, tu primer beso, de una prima, su hermana quizá. Entonces te reconforta saber que él, mayor y experimentado, te ha envuelto en esa música porque algo bueno debe tener. Querrá aleccionarte tal vez, mostrarte algo que ya te está permitido disfrutar. Algo que, quieras o no, recordarás para siempre.

Así empieza mi relación con Black Sabbath que está entre los grupos que escucho desde la infancia. Con el pasar de los años me di cuenta de que esas melodías no solo me emocionaban sino que se metían en mis venas haciéndome sentir que retumbaban dentro de mí como un eco del pasado. De un pasado lejano. De otra vida. Parece difícil convencerlos de que unos unas canciones oscuras, junto a letras basadas en películas de terror puedan llegar a ser tan excitantes. Pero pueden. Conforman piezas magistrales que yo no cambiaría por nada, por ningún otro género y por ningún otro pasatiempo. Y para que esto no termine siendo un elogio a un arte que pocos comprendemos, o una simple lisonja a algo que amo, contaré qué tiene que ver esta música con el pasado, con esos registros fonográficos encerrados en museos de coleccionistas a los que el frac les es inherente.

Opus 32 N°. 2

Mientras crecemos, nos damos cuenta de que viajar en el tiempo es imposible. Y, para colmo de males, al cineasta Robert Zemeckis se le ocurrió jugarle una broma pesada a Chuck Berry cuando puso la canción ‘Johnny B. Goode’ en las manos de Marty McFly (Michael J. Fox) en su filme Back to the Future. La treta: Marty entonó su guitarra de una forma desconocida en la década de los cincuenta, adonde había regresado-viajado. Marvin, un primo de Berry, lo escuchó y telefoneó: “Chuck, ¿recuerdas el sonido que estabas buscando? Bueno, pues escucha esto”. Treta que confunde porque Chuck Berry tenía en la sangre —en su historia genética— el ritmo acrobático que hace sensual a la música[1]. Read More

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La indiscutible Reina del Metal llega a Ecuador

Doro Pesch se casó con el Rock

Por: Luis Fernando Orquera

@luisferork

Doro Pesch visitará por primera vez nuestro país este sábado 1 de marzo, como acto principal del cada vez más renombrado Guaranda Metal Fest, un evento que año a año sorprende con reconocidos nombres de la escena del Metal mundial.

doromusic.de

doromusic.de

Esta vocalista fue una de las primeras mujeres en incursionar en un género que hasta hoy sigue siendo mayoritariamente masculino. Así, a inicios de los 80, su reconocible estilo de interpretación (melódico pero lleno de fuerza) lideró la banda Warlock durante buena parte de esa década, hasta que perdiera los derechos para usar el nombre del grupo.

Esto la obligó a continuar su carrera con su propio nombre. El propósito principal de la artista fue triunfar en EEUU. Sin embargo, con la llegada de la oleada alternativa de los 90, su música, influenciada por el Heavy Metal ochentero, tuvo un tibio recibimiento en ese país. De todas formas, su continente y la comunidad del Metal a escala global nunca dejaron de apreciar y recibir de buena forma sus producciones.

Así por ejemplo, mientras su disco de 1989, «Force Majeure» llegó al número cinco en Alemania, apenas se ubicó en el 154 en Norteamérica. Esta tendencia no cambió con el paso de los años. Lo que sí se cimentó con su continuo trabajo fue una fanaticada fiel y un respeto dentro de la comunidad metalera.

Desde 1993 Doro ha sido una infaltable participante del festival de Metal más importante del mundo, el Wacken Open Air, que tiene lugar cada agosto en Alemania. Su relación con este evento es tal, que incluso fue ella la responsable de escribir el himno oficial del evento, una canción llamada We Are the Metallheads.

Su constante producción de álbumes (un promedio de uno cada dos años) y sus extensas giras mundiales han mantenido vigente su nombre y su música pese a que la misma tenga poca o nula rotación en el espectro radial. Sin embargo, este ritmo y compromiso de trabajo le han privado de formar una familia:

—No tengo niños, me encantan pero mi matrimonio con el Metal no me permite tenerlos. Es mi decisión— aseguró Doro a diario El Comercio, en una entrevista que puede leerse a continuación.

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‘A Golpes de Rock’

Se confunden las emociones rumbo al cuadrilátero: sudor y luz, jadeos y gritos, nervios y éxtasis… se unen los puños formando un Corazón de Metal, la única música capaz de servir de fondo a un deporte en que uno mismo es el emblema. No hay bandera, no hay camiseta ni recompensa.

Es dura la vida en el Rock, la rodea la muerte y la nostalguia pero vale la pena. Para viejos guerreros y nuevos púgiles, abrimos un espacio en la red social que será el principio de varios medios que difundiran y llenarán las butacas de los recitales en que la pelea es contra la ignorancia y sus modas.

Antes de la revista impresa, la página web y el programa de radio dejamos a su consideración nuetra cuenta en facebook: Rock & Box.

¡De un solo golpe! (LF)

DESTRUCTION en Quito: 26 de abril

Destruction anunció –el pasado 18 de enero– varias fechas en Sudamérica. En la lista constaban Venezuela (Gillmanfest: 31/III), Brasil (Metal Open Air: 20/IV) y Chile (The Metal Fest: 29/IV)… solo festivales para el trigésimo aniversario de la leyenda alemana. En ese momento era inconcebible su arribo a Ecuador dada la ausencia de recitales de esta magnitud en el país y la sombra de la trágica suspensión de su concierto en 2006. Pero de pronto –como todo en nuestro Rock– la promotora de conciertos Show Factory llamaba la atención al insinuar la organización de un festival de Metal en el que, hace unas horas, principiaron los Thrashers teutones.

A pesar de la crisis en el resto de Europa, el trío germano ha bebido del boom en cuanto a conciertos que hoy se vive a escala planetaria (2011 fue el año en que más han tocado en su historia). Hace casi seis años pisaron tierras ecuatorianas sin que su presentación se concrete. Al contrario, hubo destrozos y solo se presentaron bandas nacionales.

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Largos cabellos: memoria, fuerza, libertad…

Para Fabricio Gómez, Pancho, Alejo y todos los pelones…

Máquina de afeitar, atomizador, navaja, capa… algunas de las pesadillas de los fuertes de voluntad.

Por: Luis Fernando Fonseca

De las muchas y variadas peticiones que me han hecho en relación al corte definitivo de mi melena, me sorprendió una en particular. Una tía-hermana, loca y querida como pocas, trató de persuadirme apelando a la compasión por los enfermos terminales.

—Por qué no le donas el pelito a un niño con cáncer—me dijo con autoritaria ternura.

Más allá de “ayudar” a las personas que padecen calvicie y ausencia de vello facial y corporal a causa de las quimioterapias que menguan los efectos de este mal, me di cuenta de que la intención aquella de normalizar-pelar a los varones que se han olvidado deliberadamente de las peluquerías puede explorar distintas estrategias.

Mustaine tampoco se lo corta

 En el Quito de este siglo al melenudo aún se le endilga la homosexualidad, falta de aseo, vagancia y “mala presencia” debido a su estética capilar. Si no se cambian de acera te clavan una mirada inquisidora; los hay quienes improvisan un falso piropo que, al ser heterosexual, resulta peor que una broma de mal gusto para quien lo recibe; y son pocas las mujeres que se ven atraídas por aquellos que parecen tenerle miedo a la tijera.

—Jesús también llevaba el pelo largo—suele ser una de las excusas de los adolescentes que deciden no volver al peluquero. La réplica, siempre dicha con indignación, tiene que ver con nimiedades al estilo: —es que en la antigüedad no había tijeras (¿?); cómo te atreves a compararte con Nuestro Señor; a él le quedaba bien…—claro, el complejo manda que es mejor tener el cabello largo si es rizado y rubiáceo, mejor si está acompañado de esos ojos celestes tan raros en nuestro medio.

Lejos de la anécdota, las agresiones por el largo del cabello en los varones han llegado hasta lo público (nadie se extraña al saber que fulanito se cortó las greñas para ir trabajar a…, aunque la empresa que lo contrató es pública y en la Constitución dice que…) Para el ejercicio de algunas profesiones es inevitable la recalcitrante conservación de esa “buena presencia” tan común en las exigencias para conseguir un empleo “decente”. Abogados, médicos, profesores, funcionarios públicos y vendedores deben renunciar irremediablemente a la frondosa cabellera como si de un capricho juvenil se tratara. Algunos lo hacen con gusto: —había que madurar algún día—dicen los que nunca supieron por qué esquivaron a los infames fígaros durante meses, años o décadas. Pero hay quienes tenemos integrado a nuestra personalidad los miles de pelos que nos salen de la testa. Para quienes la melena tienen un Rockero sentido el que se nos obligue a cercenarla será motivo de remordimiento y hasta neurosis temporal. Read More

Artículos (Página)

Con el fin de reflexionar sobre la música que amamos, ponemos a su consideración el primero de una serie de artículos:
“Corsés góticos y cascos de walkiria”, del escritor y periodista español Arturo Pérez-Reverte, del que ya se ha hablado alguna vez en esta página…
Salud y Heavy Metal

Luis Fernando Fonseca
Marcelo Benalcázar Carrera

¡40 años!

¡Qué orgullo ser Heavy! en especial un día como hoy: 18 de Septiembre, 40 años después de la publicación del Paranoid de los geniales Black Sabbath. La piedra angular del Heavy Metal asombraba al mundo y empezaba la perenne cosecha que alimentará nuestras pesadas almas. La mejor música llegaba del cielo a este infierno y en su recorrido nos electrtizaba…

El mismo día falleció el más emblemático de los guitarristas, Jimi Hendrix, paz en su vida y en su tumba.
No podían pasar desapercibidos, los que ya no están y los que suiguen para gracia de quienes los apoyamos y de esos millares que surgirán, ¡Larga vida al Heavy Metal, 40 años y más, más, más! Esto no es una “cultura excluida” ¡es la ley!
Salud.

HEAVY METAL SIN FRONTERAS

HEAVY METAL SIN FRONTERAS

(Primera Parte )

El Heavy Metal, un sentimiento muy poderoso, lleno de loca pasión, un estilo musical que miles de ciudadanos del mundo amamos e identificamos como un modo de vivir.

Por: Juan Pablo Fonseca

@jpfonchez 

Cuando sentimos nuestras venas vibrar y un escalofrío en el cuerpo, tal vez parecido al de cuando te enamoras, no lo se, nos identificamos, es como que el destino vino y se quedo en ti, tanto así que empezamos a conocer, investigar, involucrarnos en este gran sentimiento. Esa sensación la sentí cuando escuché “Resistiré” de la legendaria banda española Barón Rojo, lo que posteriormente se convertiría en el preámbulo para pertenecer a un Movimiento Rockero que ignoraba en esos días; en mi caso personal fue el de Quito.

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