Liran’ Roll en Quito


María, la chica que se olvidó de ser mujer

Una noche, cuando tenía 16 años y pensaba que mi vida era privilegiada por la ausencia de control, me enamoré de una joven como yo pero con más vicios de los permitidos. Aunque ella no estaba a mi alcance –ni al de nadie–, la busqué. La calle y el tumulto fueron el inicio y el fin de esa ilusión.

Texto y fotos: Viviana Herrera.

@ViviHerreraA

Pasaron los años. María viajó, se embriago, se drogó, se enamoró e ilusionó. Yo la olvidé. Pero hace poco, el 20 de junio de 2014,  la incertidumbre regresó. Jeans, una pupera negra; cabello graso, negro, hasta los hombros; ojos cafés, mirada perdida; labios secos; rostro ovalado; alta y delgada. Así era María, la mujer con la que quería conversar, tomar una cerveza en una vereda cualquiera, regalarle un tabaco y despedirme con una sonrisa.

Lo más cerca que pude estar de ella fue a través de cuatro hombres que llegaron desde México y que con su “órale” (cantadito) hicieron posible el encuentro entre las dos.

La banda rocanrolera junto a Leo Mena (Arambel)

La banda rocanrolera junto a Leo Mena (Arambel)

Horas antes de su presentación, hombres y mujeres llegaron a beber cerveza,  fumar tabacos y juntarse con sus similares (esa tarde, todos gritaron dos goles que la selección ecuatoriana marcó ante la selección de Honduras en el Mundial Brasil 2014, hazañas del jugador Enner Valencia que se vieron en una televisión de 24 pulgadas.Terminado el partido, y con el ánimomás allá del cielo, empezó la tocada).

La banda ecuatoriana que inició el evento fue Zigma Detonador, seguida de Aztra y Sueño Eterno. Cada agrupación puso al público a cantar y cabecear. Sin duda XXX, de la ciudad de Ambato, demostró que su trayectoria y constancia les ha permito ser una agrupación representativa del heavy metal nacional.

La banda que antecedió a los chavos fue Arambel, con Leo Mena a la voz –y quien fue el responsable de que Antonio Lira, ex integrante de Blues Boys fuera parte del festival “Al Padre del rock and roll” en su V edición–. Los bailes rockanroleros de Leo y su habilidad para dar vueltas al micrófono dejaron al público listo para una buena dosis de blues y rock mexicano.

El picante en el escenario

Con una boina hacia atrás, pantalón azul, camiseta negra, apareció en escena Antonio Lira quien, hace 23 años, se unió a la banda de power blues llamada Rock en la Selva y conocida actualmente como Liran’ Roll. Mientras el vocalista se abría camino entre dos parlantes de color negro y la luz tenue, ya se encontraba sonando el bajo en las manos de Alberto Almedia –quien también llevaba boina negra, una camisa blanca de mangas cortas y un bombacho negro–, su destreza en las cuatro cuerdas se fusionó con la habilidad de José Luis Rosas en la batería. (Horas antes del show, Rosas fue visitado por un grupo de mujeres que, a más de lograr sacarse fotos exclusivas con el músico, le dieron de comer en la boca un consomé de menudencia de pollo –escaso en ingredientes–, algo tibio pero necesario para atenuar el hambre que se siente en las noches del sur de Quito.)

manos

La primera de 17 canciones que arrancó gritos, aplausos y expresiones como “bien, ‘jue’ puta”, fue Rubrica, seguido de Recuerdos, y Quiero Cambiar, que sumió en la nostalgia a más de un asistente. Pasaron los primeros minutos y, al lado derecho del escenario, Carmita Cando, la encargada de los pormenores de la banda, sonreía con Cuarto para los dos, mientras que Toño anunciaba que La vida es corta.

Después de un saludo al público, aplausos y sorbos de cerveza, llegó el turno de escuchar Tengo que seguir el Sol, Dulce Ivonne y el clásico Barco Azul.

María subió al escenario

Los colores amarillo, azul y rojo bordearon el cuello del vocalista gracias a un fan que llevó su bandera con la inscripción en letras negras: “Liran Roll”. Toño no parecía muy agradecido por el acto patrio mientras despojaba de su espalda la tela para sujetarla en el micrófono, en el instante en que sonaba la canción Esta vez. La hora de conocer a esa delgada mujer de labios secos llegaba, al fin.Todo el público se emocionó. Aplaudieron, algunas gritaron y otros alzaron su puño. Saltaban, ella apareció.

“María, has perdido media vida

entre la sobredosis y el alcohol.

María, has perdido media vida

entre bares, hoteles y el rock and roll.

Has perdido el trabajo,

te has olvidado hasta de mí.

Ya no te pintas los labios.

te has olvidado hasta ser mujer”

Aquella joven que aún no tenía edad para votar se refugió en las voces de los quiteños buscando un poco de amor, abrigo y cuidado. Durante la canción, María fue real: me miró y se marchó como llegó. Mientras ella daba la espalda para salir por el corredor estrecho que conduce a los camerinos, la voz de Toño animó la despedida con Pensando en ti. Al final: Se acabó.

El set de canciones fue interrumpido para dar paso a las habilidades de los músicos. Quienes al culminar su show individual continuaron con No puedo más, Parado, California, seguido de Boggie. Después de esta canción, Antonio anunciaba que se acercaba la despedida, entonces la gente gritó, en coro: “Liran’ Roll. Liran’ Roll”.

Después de una pausa que duró segundos, pero que parecieron minutos, llegó la hora de:

“Solo estoy

sentado en la esquina 

con un vaso de tu amor.

Me dejas

porque tú dices 

que ya tengo a quien amar.

Tú te vas

y yo me quedo solo 

y triste en un rincón

sin tu amor 

solo estoy…

ya lo sé que tu estas 

en la estación para largarte ya.”

Mientras la canción arrancaba recuerdos en los asistentes, el cantante Leo Mena se dejó llevar por la emoción. Subió al escenario, se paró a lado de Alberto, miró al fondo del local y quizás un sentimiento de dolor debió invadirlo porque se reflejó en sus ojos vidriosos. Entonces entendí que no era el concierto tomaba la forma de Leo y la canción final El perdedor. Desde hace 23 años, cuando él escuchó por primera vez a estos chavos soñó con el día en que compartieran escenario, corearan sus canciones y vieran toda una vida reflejada en una sola frase: “solo estoy”.

Este himno al desamor cerró el concierto. Y a pesar de que la gente pidió más, los músicos se retiraron agradeciendo a los ecuatorianos que se reunieron para verlos tocar por primera vez en Quito, en la ACJ de Chimbacalle.

cancion liran

Mi historia con María se cerró con la satisfacción de saber que ya no será solo un ánima en mis pensamientos.

Liran’ Roll se presentaron como lo que son, los mejores artistas urbanos del blues y el rock de la ciudad más grande del mundo. La banda actualmente se encuentra grabando junto a la Sinfónica nacional de México. En una entrevista previa a su concierto en Quito, declararon: “(La experiencia actual) es muy difícil porque hay que escribir la música y quizá nosotros, los rocanroleros, estamos mal acostumbrados a oír y tocar fuerte. Acá, con la sinfónica, hay que conocer de partituras, escribir para cada músico… Eso nos motivo a decir órale, vamos a estudiar”, palabras de Antonio Liran, líder y vocalista quien se autodenomina músico de calle, de corazón, sin estudio.

Se espera que para inicios de 2015 esté listo su trabajo que lleva un año de planeación//.

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