Black Metal en el Tambo


El paganismo, razón de Lucifer

El Black Metal es visto como el género más pesado del Rock por la fuerza de su estética. Las portadas de sus discos contienen imágenes blasfemas y sangrientas; las voces son guturales como las del ser que requiere un exorcismo; y las letras de las canciones hablan de suicidios y asesinatos, pero la oscuridad puede esconder muchas cosas para quienes no siguen este estilo y sólo navegan en su superficie.

Hoy nos sumergiremos en el Paganismo, tendencia ancestral que intenta estar en equilibrio con la naturaleza y, desde las profundidades, llena de sentido a esta cultura.

Por: Viviana Herrera

@ViviHerreraA

La palabra «pagano» (del latín pagānus) hace referencia a aldeano, que en latín eclesiástico adquirió el significado de «gentil» por la resistencia del medio rural a la cristianización. Es todo infiel no bautizado, habitante del campo que adoraba a sus dioses y rechazaba la existencia de un solo dios en el siglo IV del Imperio Romano.

Para abordar esta música e ideología en lo andino, viajé ocho horas el pasado 21 de septiembre desde Quito hasta El Tambo, un pueblo cercano a la provincia de Cañar. Allí encontré a tres bandas colombianas: Lord Death Hipocrisy, Nocturnal Art y Sepulcro Ancestral que tocaban, por primera vez, en Ecuador.

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Nocturnal Art

Paisaje y espera

El viaje inició a las 07h00 en el Terminal Terrestre de Quitumbe, al sur de la capital. Debido a que –según el organizador– varios músicos bebieron demás y fue difícil despertarlos a la hora planificada, me adelanté al lugar del concierto. Mientras el bus dejaba atrás la ciudad aparecía el paisaje al borde de la carretera. Una gama de verdes naturales, miles de hectáreas de páramo, y los azules y celestes del cielo contrastaban con el hielo de los volcanes. El taita Cotopaxi,  los hermanos Ilinizas, El Jambelí y La mama Chimborazo eran algunos de los nevados que miraba junto a pocos metaleros que me acompañaron en el largo trayecto.

En una de las explanadas de las montañas desérticas que se encuentran entre Ambato y Riobamba, se alzaba un pequeño remolino que levantaba una buena cantidad de polvo. Suceso que –recuerdo– representa el baile del diablo que hipnotiza a través de la danza envolviéndote en el remolino sin que te des cuenta y, ya en lo alto, te asfixia y aniquila —El largo y colorido camino recordaba mitos urbanos transmitidos por generaciones.

Cerca de las 13h00, las nubes y la neblina hicieron de Alausí un pueblo fantasma, grumoso, como una escena de cine silente. En el centro de las tres montañas que forman un semicírculo, un manto blanco había borrado cualquier rastro de existencia humana. El bus avanzaba y yo intentaba, a través de la ventana, detectar un ser cuya figura hubiera burlado a la neblina. Pero nada se podía ver. Pasaron los minutos, el bus bordeó el pueblo y las nubes empezaron a  abrirse revelando la cristiandad del lugar. Una escultura con túnica blanca y manta roja, libro y aureola develaron al patrono de la zona, San Pedro, que es parte de la identidad local desde hace cinco siglos.

Nuestra fidelidad

Durante cuatro horas –el concierto se retrasó en espera de los extranjeros– los metaleros de El Tambo aguardaron pacientes en las tiendas, veredas y calles cercanas al local del evento. En la lejanía, entre frio y montañas, los rockeros aún pueden decir que nadie los vigila.

Luego de que montaran el sonido, las cervezas animaron a los tambeños a reunirse en un terreno frente al concierto. En medio de una pequeña charla con los nuevos hermanos del Rock, llegó envuelto en sudor un hombre de tez clara, despeinado, con una mochila grande para su estatura y una cerveza enlatada en la mano. Este personaje se había aventurado a  cruzar la frontera en bus para ver a sus panas del alma tocar por primera vez en Ecuador. Edwin Liz Motta, comerciante independiente, dejó de lado sus aguardienticos por el purete de la zona. Su llegada le devolvió a la gente la esperanza de que el evento se realizara al fin y al cabo.

A las 18h00, entramos al local aunque las bandas no llegaban. En pocos minutos una furgoneta gris trajo a los músicos que la noche anterior, en su mayoría, se pegaron una chuma bendita en Guayllabamba, un pueblo al noroccidente de Quito. Alrededor de 30 personas de Riobamba, Cañar y El Tambo estaban presentes.

La razón de ser de Sepulcro Ancestral

«El cristianismo es una enfermedad,

una ambición»

Jhon Alexander Rodríguez

Las bandas que le cantan al paganismo tratan de rescatar los saberes de los pueblos originarios, una identidad que con el tiempo se ha quedado en el olvido o ha sido folclorizada, lo que impulsa a que pierda su sentido.

Sepulcro Ancestral

Sepulcro Ancestral

“Si recordamos los saqueos, robos, mentiras que obligaban a nuestros antepasados a aceptar un dios que para ellos (los conquistadores españoles) era bueno pero que se imponía con sangre, concluiremos que fue la peor peste que puede existir. Nos consideramos una banda impulsada por el odio” dijo Alexander Rodríguez, vocalista de Sepulcro Ancestral.

Recuperar la identidad es el eje central de esta banda en cada concierto ya que “el que no conoce su historia tiende a repetirla y nosotros, los sudamericanos, debemos empezar a reconocernos” Estas ideas se reflejan en la fuerza que esta agrupación ofrece en los escenarios. Se autodenominan guerreristas (luchadores) y quizá quienes los ignoran podrían sojuzgar sus razones. Por ello les pregunto si el Black Metal Pagano intenta  reivindicar la historia. Holcan Paganus responde:

—A raíz del holocausto, sangre, ambición, genocidio que trajo la conquista, los músicos han unido ideas para generar una nueva historia. La lucha social es fundamental, es un canal. El Metal es un movimiento de revolución que incita a un sentido de pertenencia, a decir que odiamos a un dios lleno de mentiras. Hace 10 años los garajes fueron el sitio ideal para empezar a ensamblar esta banda a la que el pasar del tiempo le fue dando experiencia.

—Las letras también reflejan la situación actual de Colombia —comento.

—Sí –dice Jhon Alexander mientras sus ojos se pierden en la pintura blanca que cubre su rostro. Frunce el ceño y eleva la voz– Los campesinos son el sector más olvidado y a quienes se le vulneran los derechos.

Situaciones como estas son motivo de inspiración para crear en el Black Pagano. Para el 2014 la banda –que conforman: Holcan Paganus, guitarra y voces; Ataich Paganus, batería; y Bellator Proavis, bajo– sacará canciones con intros en poesía ameria.

Lord Death Hipocrisy contra el peligro

¿Paracos o metaleros?

Fabián González, único miembro de Lord Death Hipocrisy, lleva cerca de 18 años en los escenarios. Por esta banda han pasado varios músicos, unos se retiraron mientras que otros han fallecido. González,  Lord Death, es el protagonista actual aunque asegura haber ingresado al grupo por casualidad: “entré como un seguidor de la banda, como seguidor del parche”

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Lord Death Hipocrisy

La agrupación se inició con el objetivo de generar una identidad propia, de hacer cosas diferentes desde el Oriente colombiano –sector que no fue colonizado por los españoles ya que estaba infestado de enfermedades graves que llevaban a los europeos a una muerte segura– donde tenían por costumbre “hablar del diablo como cultura, como guerrero de  la oscuridad”

Las noches en época de conquista fueron tomadas como un camuflaje por los nativos para evadir a los colonizadores, de ahí nace la perspectiva de la banda que –según Lord Death– está encaminada al ocultismo, los curanderos, la santería y espiritualidad. Prácticas que “mataban a la gente sin necesidad de tocarla”

El paleopaganismo –en la edad de piedra, periodo en el que los seres humanos eran recolectores, cazadores y se alimentaban de plantas– legó a los paganos el culto a Vanir, una deidad de origen nórdico relacionado con el chamanismo. Creencia que luego se relacionaría con la fertilidad, sexualidad, placer, la caza, la mar y la prosperidad. Donde magos y brujas reinaban en rituales endogámicos e incestuosos.

A los paganos también se los relaciona con los elfos que vivían en Alfheim, un mundo subterráneo y neblinoso a donde iban los muertos –según la mitología escandinava– y donde dominaba la diosa Hel.

Lord Death vive en una ciudad peligrosa para los rockeros. En Villavicencio –abasto comercial más importante de los llanos colombianos por estar ubicada en la Cordillera Oriental– los amantes del Black Metal vestidos de negro son confundidos con paramilitares (paracos) y amenazados de muerte tanto por la guerrilla como por el ejército. A esto se suma el recuerdo de González de haber encontrado a uno de sus amigos muerto en la puerta de su casa, quizá por advertencia o intimidación de los grupos armados.

Fabián González y sus parceros han sido intimidados y les han prohibido rendir culto a la oscuridad en su tierra. Hoy, sus amigos de barrio se encuentran bajo la vigilancia de la ley, lo que comúnmente les impide salir de su país a reventar con su música los oídos de los blackeros, pero para su visita a Ecuador este músico tramitó un permiso con un abogado.

Nocturnal Art, aldeanos de Facatativá

—Ser pagano es tener profundo aprecio por la naturaleza, el cosmos y la muerte, cada uno de estos elementos como parte del proceso de la existencia —dice Lord Inferno, vocalista de Nocturnal Art. Antes del concierto también dirá que: “el paganismo puede ser una vía para tener una relación estrecha entre el hombre y su espiritualidad, esa facultad humana de profundizar en su propio ser en relación con las fuerzas del universo, lo mágico que nos rodea”

Ya que habló de la espiritualidad, un concepto ligado al mundo occidental y al canon judeocristiano, quiero saber qué piensa de la religión. Una superficie que esconde la profundidad pagana.

—(Lo religioso) es una total manipulación a la mentalidad, doctrinas que se basan en el temor esclavizante y apartan al ser del conocimiento, ciegan la sabiduría —asegura. La ideología de Nocturnal Art es –en sus palabras– “el nihilismo, la misantropía, oscuridad, anti religión.  Una búsqueda sin dioses de sabiduría racional y algo no necesariamente sobrenatural”

Dentro de los referentes musicales de Nocturnal Art –Dev Mort toca la  batería; Lord Inferno es guitarra y voz; y Lord Rhadammanthys, bajo– está la vieja y clásica usanza del Black Metal crudo, letras sobre la muerte, la decadencia humana y, claro, un trono de oscuridad. Un trono en la profundidad Muisca.

La palabra Facatativá proviene de  la lengua indígena muisca que, traducido al castellano, es: Capitán de las cuevas (fortaleza o mansión) de piedra afuera de la labranza. Este pueblo amerindio que ofrendaba a sus caciques en el laguna Guatavita, fue invadido y sometido por los españoles mientras buscaban un tesoro inexistente entre sus montes y lagos.

* * *

Las tres bandas de Black Metal Pagano demostraron al público del El Tambo que la música extrema rebasa a la historia, ideologías y fronteras.

A pesar del retraso y la interrupción de un rockero pasado de copas que metía su melena en la cara de los músicos y que más de dos veces se cayó en el escenario, los colombianos esperan retornar a tierras ecuatorianas en 2014. //

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Aclaración: una semana después de que publicamos esta crónica, el músico Fabián González de Lord Death Hipocrisy nos escribió pidiendo una rectificación porque enunciamos que los integrantes de las tres bandas colombianas (la suya, Sepulcro Ancestral y Nocturnal Art) ingirieron alcohol la noche anterior a su visita a El Tambo (según versión del organizador del concierto) Hecho que les impidió la llegada al terminal de Quitumbe a la hora acordada con nuestra reportera, Viviana Herrera, quien al estar ahí fue testigo del atraso que también provocó el cambio de hora del concierto que cubrió. El caso es que González, Lord Death, alega haberse mantenido en abstinencia durante su visita al país, algo que podemos certificar en el momento de su llegada a y permanencia en El Tambo. Por todo lo mencionado nos disculpamos con el aludido y nos responsabilizamos de esta generalización aclarando a la vez que el consumo de alcohol, bebida legal en nuestro país, no es motivo de escarnio público ni crítica de ninguna naturaleza. Lo único que condenamos, en organizadores y músicos, son lo errores en la ejecución de eventos y la impuntualidad que en este caso no afectó mayormente al concierto narrado. (NHQNP)

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